La arquitectura sostenible puede adaptarse a las condiciones locales

Tobias Bube, vocero internacional del Rolf Disch Solar Architektur dialogó con Ambito.com sobre el potencial de los barrios solares en Argentina como en Alemania . Por su parte, el arquitecto argentino Santiago Autunno ve positivamente la creación de barrios solares en nuestro país.

BUENOS AIRES – Tobias Bube Tobias Bube, vocero internacional del Rolf Disch Solar Architektur  fue consultado sobre la experiencia alemana respecto a las residencias que generan gran parte de la energía que consumen.

«En el clima alemán, con veranos cálidos e inviernos crudos, tiene mucho sentido utilizar la luz solar para calentar los edificios durante los meses fríos, porque el 75% de la demanda de energía proviene de la calefacción. Por lo tanto, las casas tienen fachadas completamente acristaladas hacia el sur, con sombra para los calurosos días de verano. Necesitan calefacción solo algunos días de invierno, cuando el clima permanece durante varios días frío, nublado y con niebla», explica. Para mantener el calor dentro del edificio, las viviendas tienen paredes recubiertas con material aislante y las ventanas triple cristal.

Según sus cálculos, los hogares producen 115 kWh por metro cuadrado y consumen 79 kWh, generando en promedio un excedente de energía de 36 kWh al año. En comparación, una casa convencional construida en la misma época consumiría aproximadamente 190 kWh y las más antiguas unos 300 kWh o más.

A todo ello hay que agregarle la reducción de la «energía gris» consumida en la producción de los materiales de construcción y en la edificación. «Nos gusta construir en madera, ya que su huella de carbono es mucho menor a la del concreto.

La buena arquitectura debe ser de bajo consumo energético

Para el arquitecto Santiago Autunno, socio del estudio Galvez Autunno, es casi cuestión de principios: «La buena arquitectura debe ser de bajo consumo energético, más allá de la latitud, época y lugar, las construcciones que solucionan cuestiones sencillas como la orientación, el asoleamiento, las fachadas en sombra, etc. han trascendido el paso del tiempo sin necesidad de incorporar demasiada tecnología», detalla consultado.

Afirma además que «no necesariamente las viviendas son más caras. Con los avances en los materiales y las soluciones constructivas, es posible lograr un nivel adecuado de confort y eficiencia energética con materiales más livianos y sencillos de montar. Como los paneles térmicos que comúnmente se utilizaban para cámaras frigoríficas y hoy se aplican a edificios de múltiples usos; o el steel frame, que permite reducir considerablemente los tiempos de construcción».

Autunno destaca que el ahorro energético tiene incidencia en todos los aspectos y que es posible lograr confort aun con un menor consumo de calefacción o aire acondicionado. La clave es «el estudio del asoleamiento y las características propias de cada lugar, para lograr un edificio equilibrado en la ganancia de calor en épocas de bajas temperaturas, o en el manejo de la luz natural mediante la posición, dimensión y materiales de las ventanas».

Bube coincide con esa impresión y señala que las inversiones adicionales, ya que permiten ahorrar a sus propietarios costos de calefacción y generar un ingreso por la venta de electricidad, podrían oscilar entre el 2% y el 6% de los costos totales.

La coyuntura económica de nuestro país, con la mayor parte de las variables económicas en retroceso, no es la mejor para pensar en este tipo de proyectos. Aunque, pasada la «tormenta», el interés internacional por las licitaciones de las renovables, los costos a la baja de la generación de energía y el abaratamiento de los paneles solares, entre otros factores, abrirían la puerta a replicar experiencias similares. Experiencias positivas en algunas localidades -en Santa Fe y provincias del Noroeste- dan motivos para el optimismo, aunque haría falta una política estatal que ordene el juego.

Sobre la posibilidad d realizar de que estos emprendimientos crezcan en Argentina, Autunno se pronuncia positivamente. ¨Pero necesitamos políticas transparentes en las licitaciones y concursos, que contemplen un proyecto arquitectónico como un todo y que a la vez cumpla rigurosamente con los requerimientos de los usuarios y el lugar, el presupuesto y el tiempo de las obras».

Bube por su parte, opina que si se podrían hacerse proyectos similares a los alemanes en Argentina, teniendo en cuenta una de las cuestiones clave de la arquitectura sostenible de adaptarse a las condiciones locales, incluidos los aspectos climáticos, sociales, culturales y económicos. No se puede tomar un diseño de Alemania y reproducirlo en un contexto totalmente diferente. Habría que adaptarlos al clima tropical, subtropical, moderado y frío, clima árido y húmedo, costas, llanuras y montañas. Las soluciones serían diferentes para Buenos Aires o el extremo sur de Ushuaia.

Fuente: AMBITO / CARLOS PAGURA